Allá al norte, donde las nieves y los fríos, más allá de aquel diciembre en las calles de Berlín y en los puentes de Praga. Allá donde se pierden las tardes de café y cerveza fría por las noches, las terrazas de humo y risas a cuestas con dos libros. Más allá de todo el cine y de todo parque de madrugada, de los fotogramas e instantáneas de un nos vemos y un abrazo. Quedamos a las cinco y llego tarde.
Pregúntame cómo me va. Qué tal el otoño por aquí. Cómo caen las hojas en el paseo, cómo empieza la luz a jugar con nosotros. Si hemos cambiado. Si te echamos de menos. Si pensamos en ti. Si nos equivocamos al marcar tu número.
Dime si he conocido a alguien, que tú siempre has leído más y mejor que yo. Dime que estoy haciendo el idiota y que eso no está bien, o que no pasa nada, que aquí estoy yo. Dilata el tiempo en un último Fortuna quemándonos los labios, en una última risa y en un nos vemos pronto. Pero qué más da.
Volveremos. Más viejos y más cansados, más corroídos y con más brillo en los ojos. Como a aquellos veranos con música de fondo, alguna ciudad maldita que nos ve hacernos fotos. A aquel bar homérico.
A donde quiera que llegues. La luz de la noche es la misma en todos los cielos.
W.
enc.
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sábado, 24 de septiembre de 2011
miércoles, 20 de mayo de 2009
Hoy, no son mis palabras las que echarán raices aqui. Es el trozo de tu corazón, que está en el mio. No son mis palabras las que echarán raices, es mi corazón.
Nunca pido que guste algo de lo que hay aqui. Ni que lo leais, siquiera. Sin embargo, hoy hago una excepción.
A veces me siento como
Esa rama del ciprés
A tres metros de altura
Que soporta dos cinturas
Frente al atardecer,
O me siento como
La baldosa de la estación
En la que cae
El pañuelo de las lágrimas,
O como el envidioso candelabro
Que ilumina dos miradas.
A veces me siento como
El teléfono
Del “te llamo” o “no te llamo”,
O como la luna
Brillando por tu ausencia.
A veces me siento como
El humo,
Efímero en tu interior
Y hacia el viento sin rumbo,
O como esa cama
Cansada del vaivén,
Del amor de viene y va.
Pero a veces,
Y solo a veces,
Me siento extraño.
Porque a veces,
Y solo a veces,
Me siento como un “tú”.
No tengo más palabras. Gracias.
inapariencias.blogspot.com
Nunca pido que guste algo de lo que hay aqui. Ni que lo leais, siquiera. Sin embargo, hoy hago una excepción.
A veces me siento como
Esa rama del ciprés
A tres metros de altura
Que soporta dos cinturas
Frente al atardecer,
O me siento como
La baldosa de la estación
En la que cae
El pañuelo de las lágrimas,
O como el envidioso candelabro
Que ilumina dos miradas.
A veces me siento como
El teléfono
Del “te llamo” o “no te llamo”,
O como la luna
Brillando por tu ausencia.
A veces me siento como
El humo,
Efímero en tu interior
Y hacia el viento sin rumbo,
O como esa cama
Cansada del vaivén,
Del amor de viene y va.
Pero a veces,
Y solo a veces,
Me siento extraño.
Porque a veces,
Y solo a veces,
Me siento como un “tú”.
No tengo más palabras. Gracias.
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